Entrevista a Natalia Soledad activista cannabica, Directora y Redactora de la revista “Las Flores de Elvira” 

Redacción: EL Molesto

E.M: – ¿Natalia cuál es el objetivo de esta revista, a qué público va dirigida?

N.H: -Bueno en primer lugar creo que hace falta más llegada a sectores trabajadores y barriales, que sepan cuáles son los objetivos de nuestra lucha como movimiento social. Que no solo es por un registro para acceder a un uso terapéutico de la planta, implica mucho más. Estamos planteando la intervención por parte de las organizaciones sociales , activistas , cannabicultores , emprendedores y cooperativas cannábicas en lo que llamamos la cañamizacion de la industria argentina para generar trabajo genuino y un impulso real de las economías regionales y nacional. Va a estar dirigida principalmente a vecinos y vecinas de Villa Elvira, La Plata.

 

E.M: – ¿Qué cambios ve en la comunidad en relación a las prácticas cannábicas?

N.S :– He notado que hay mayor aceptación pero también se vuelve un arma de doble filo al no contar con una educación con perspectiva  cannábica adecuada, hay mucho desconocimiento aún y eso juega en contra de la salud integral de la comunidad. Por otro lado creo que es en buena hora pensar desde las organizaciones sociales en un plan de educación con la perspectiva y amplitud necesarias para los territorios.

 

E.M: – ¿En relación a la actual legislación sobre la planta de cannabis, qué proponen ustedes y qué debería cambiar?

N.S:  – En primer lugar el REPROCANN, Ley 27.350 del año 2017 , fue una buena herramienta para el ámbito de la Salud pero creemos que deberían dejar de lado el manoseo del registro y enfocarse en brindar soluciones reales a la ciudadanía sin olvidar el impulso a la industria nacional y al trabajo. Además hemos quedado a mitad de camino en lo que tiene que ver con la regulación de la industria del cannabis y del cáñamo, Ley 27.669 del año 2022 por la cual se creó la agencia ARICCAME, la cual quedó intervenida y congelada, por lo cual vemos la necesidad en el sector de crear herramientas tales como permisos para pequeños productores que puedan abastecer a una cadena de valor incipiente a nivel local. Para ello hace rato el movimiento cannábico viene planteando la necesidad de registros provinciales y ordenanzas  municipales que se encuentren a la altura y que resguarden los derechos de los trabajadores y trabajadoras del sector cannábico.

 

E.M:  – ¿Es posible una industria del cannabis en la región?

N.S: – Vemos que es posible impulsar la industria del cannabis y del cáñamo en la región en articulación con la red de cooperativas agrarias y las organizaciones cannábicas incorporando a la masa de trabajadores y trabajadoras de la tierra que se dedican al cultivo de la planta inicialmente dentro de la industria alimenticia y de bienestar y cosmética.

 

E.M: – Sobre cannabis medicinal, ¿cuál es el aporte que ustedes pueden brindar?, ¿qué propiedades tiene la planta en relación a ciertas enfermedades? ¿Conocen resultados a corto o largo plazo sobre pacientes tratados con medicina cannábica?

N.S: – Como organizaciones de la sociedad civil y cannabicultores nuestro aporte social es desde la transmisión y construcción de conocimientos compartidos.

A la comunidad le hace falta el conocimiento necesario como para poder entender cuál es la disputa en este ámbito, que no se trata de legalizar una sustancia ilegal por el simple hecho de dejar que la gente fume porro. Hay mucho más en juego. Se ha comprobado que la planta puede revertir diagnósticos como cáncer, estabilizar diagnósticos de autismo , estrés post traumático, revertir el uso de sustancias como cocaína, mejorar la calidad de vida en adultos mayores, tenemos mucha evidencia de lo positivo que es el uso de la planta de forma responsable y conciente, claramente habrá que hablar de efectos negativos por el exceso o mal uso debido a desconocimiento de las diferentes variedades de cannabis que existen y las formas de extracción adecuadas de los cannabinoides o las dosis adecuadas para cada tratamiento y cada cuerpo. En ese sentido las organizaciones de la sociedad civil tenemos mucho para aportar. Y por último podemos decir que convivimos con los resultados ya que hay muchos usuarios y usuarias que pueden dar testimonio vivo de los efectos a corto, mediano y largo plazo sobre los usos de la planta para tratamientos paliativos, tengamos en cuenta que no se indica el abandono de la medicina alopática sino que se complementa con el uso de preparados fitoterápicos provenientes de plantas que contengan propiedades terapéuticas, en nuestro caso de la planta de cannabis sativa.